La Fiscalía ha incoado diligencias preprocesales de investigación contra Antonio Navarro, secretario general del PSOE de Torremolinos, concejal en el Ayuntamiento de la localidad y diputado provincial, por un presunto delito de acoso sexual, según han confirmado a ABC fuentes del caso.
El Ministerio … Público ha tomado las riendas del caso después de que la denuncia, interpuesta por una compañera de partido y exedil del municipio, fuera admitida inicialmente por un juzgado de Violencia sobre la Mujer y derivada posteriormente a la vía fiscal para su esclarecimiento.
Este paso judicial destapa una situación que la dirección socialista conocía desde hace meses. La denunciante, considerada un «peso pesado» de la agrupación local, activó el pasado verano los protocolos internos del PSOE, dando cuenta de los hechos a la sede federal de Ferraz a través del canal habilitado teóricamente para proteger a las víctimas. Sin embargo, los mecanismos de control interno del partido no ofrecieron una resolución, lo que obligó a la afectada a acudir a la Justicia ordinaria ante la inacción orgánica.
«Sé cómo quitarte el dolor de cabeza»
La investigación se sustenta en una serie de comunicaciones vía WhatsApp que comprometen gravemente al dirigente socialista. Según los mensajes a los que ha tenido acceso este diario y que forman parte de las pesquisas, Navarro habría realizado continuas «insinuaciones» de carácter sexual a su subordinada política. En septiembre de 2021, el diputado provincial escribió: «No me esquives, que te quiero meter ficha». Ante las evasivas de la mujer, Navarro insistió: «Yo sé cómo quitarte el dolor de cabeza».
El tono de las conversaciones revela una conducta persistente. En otro intercambio, el líder socialista sugiere «lo a gusto que estaríamos ahora con una copa de vino y un sofá». Pese a que la denunciante reprocha su insistencia, Navarro justifica su actitud alegando que «es que estás muy buena». El acoso verbal escala hasta comentarios sobre su vestimenta, llegando a cuestionarle: «¿Ese escote lo has tenido siempre?». Cuando ella trata de zanjar el tema explicando que olvidó ponerse una camiseta básica, él remata: «Aunque te pusieras cuello vuelto ibas a estar igual de buena».
Paralelismos con el ‘caso Salazar’
El escándalo en Torremolinos golpea a un PSOE que trata de mantener la bandera del feminismo mientras se le acumulan casos internos de presunta violencia sexual gestionados de forma opaca. Fuentes consultadas por ABC trazan un paralelismo directo con el caso de Paco Salazar, exasesor de Pedro Sánchez en La Moncloa y miembro de la ejecutiva federal, quien también fue denunciado por acoso sexual. Al igual que en Torremolinos, los mecanismos de protección del partido fallaron o se dilataron, y Salazar solo fue apartado el pasado mes de julio, pese a la relevancia de su cargo.
En el caso malagueño, la dirección provincial del PSOE admitía conocer la existencia de estas denuncias desde el verano. Sin embargo, defienden que la competencia para activar los protocolos corresponde al comité habilitado en Ferraz. A pesar de que ambas partes habían presentado alegaciones en el expediente interno, el partido no había tomado ninguna medida disciplinaria contra Navarro, que mantiene sus actas públicas y su sueldo institucional.
El PSOE de Málaga solicita la suspensión y exige el acta
La reacción oficial del PSOE de Málaga ha virado este jueves, forzada por la intervención de la Justicia. Tras confirmarse que la Fiscalía de Violencia sobre la Mujer ha abierto diligencias preprocesales, la ejecutiva provincial ha comunicado que finalmente ha solicitado a la Comisión Ejecutiva Federal la suspensión cautelar de militancia del secretario general de Torremolinos, activando los mecanismos disciplinarios que horas antes mantenía en suspenso.
Además, en un paso más allá, la dirección provincial ha exigido al dirigente que ponga «inmediatamente a disposición del partido sus cargos institucionales». Josele Aguilar, secretario general del PSOE de Málaga, ha comparecido para reiterar que el partido es un «espacio libre de acoso» y ha prometido «tolerancia cero». «No vamos a tolerar ningún comportamiento desviado», ha subrayado Aguilar.
Si bien inicialmente la formación supeditó las medidas a la confirmación judicial, el movimiento del Ministerio Público ha precipitado la petición de sanciones, pese a que el partido tenía constancia de las denuncias y mantenía un expediente abierto en Ferraz desde el pasado verano.
