Uno de los epicentros gastronómicos de la ciudad es el Raval. Decenas y decenas de bares y restaurantes, muchos de ellos representando gastronomías de otras latitudes, forman parte de este barrio. Pero, ¿dónde parar a llenar el buche?
Si no lo tienes muy claro, si quieres ir sobre seguro, aquí te proponemos estos buenos restaurantes del Raval.
La casa de comidas de Toni, ‘Tonet’, siempre tiene platillos notables, que además de estar buenos, plantan en la cabeza la semilla del regreso. En este lugar hay ideas que hocican en el costumbrismo para alcanzar altura. Esta es la crónica de la última visita de Pau Arenós, donde también probó un arroz sensacional en Suculent.

El ‘steak tartar’ con tuétano y patatas suflés de Suculent. / JORDI COTRINA
Tres jóvenes chefs se han instalado en el Hotel Casa Teva del Raval: ‘nova cuina catalana‘ en versión especiada. La apertura responde al ímpetu de Àlex López, que en verano se hizo cargo de Al Kostat del Mar –el ‘spin off’ en Begur del restaurante de Jordi Vilà– y que ha querido consolidar el equipo durante el mustio invierno, con Marcos Valyi y Jordi Carbonell como compañeros. Defienden la cocina ravalera, que es una mezcla de lo local y de la emigración estable, de allende y aquende, guisos y especias. Así se come en Arraval.

El bikini-no bikini de sopa de cebolla de Arraval. / Sandra Román
Albert Raurich ofrece platillos de delicada comida asiática y mediterránea en este pequeño restaurante que solo tiene dos barras y una única mesa. Nuestro cronista gastronómico, Pau Arenós, tituló la crónica de su última visita así: “Hecho en Asialona”. Aquí puedes leer lo que comentó sobre Dos Palillos.

La tempura de esperma de caballa de Dos Palillos. / Dos Palillos
Después de triunfar con Dos Palillos, Albert Raurich siguió apostando por el Raval. Esta vez, aportando su modernidad al recetario mediterráneo de todas las riberas y épocas, reinterpretando platos como los caracoles con tripa de bacalao y el ‘saganaki’, una receta típica griega que se parece a una ‘fondue’. Así se come en Dos Pebrots.

La careta de cerdo con ensalada de lengua y pamplinas. / Jordi Cotrina
Si preguntas a Alfredo Rodolfi, uno de los dueños de Bacaro, qué distingue su oferta de otras, te contestará así: “Trato informal, sin máscaras. Género fresco. Preparaciones a diario”. Esa manera de actuar que permite que los desconocidos se sientan cómodos. Aquí encontrarás más información sobre Bacaro.

Maurizio de Vei, el cocinero Marco Filipponi, Pablo Rodríguez y Alfredo Rodolfi con los productos que sirven en Bacaro. / Ferran Nadeu
El establecimiento, que ocupa parte del Centro Galego de Barcelona, propone platos tradicionales gallegos con algún toque moderno. Vale la pena visitar pero sobre todo comer sus platos. ¡Una delicia este Louro!

El pulpo ‘a feira’ del restaurante Louro. / El Periódico
Este local esquinero y más bien pequeño tiene una fórmula que aguanta la inflación con muchísima dignidad sin dejar a nadie atrás. Menudo menú del día tiene Bar Bodega Agustín.

Las judías a la riojana de Bar Bodega Agustín. / Alberto García Moyano
Este nuevo establecimiento del Raval (Floristes de la Rambla, 14) propone un vermuteo de calidad con cervezas bien tiradas, buena música de fondo, un ambiente desenfadado y tapas de toda la vida con toques originales y algo canallas, como el barrio que lo acoge, el Raval. Está detrás de la Boqueria, de donde saca buena parte del producto que trabaja luego en la cocina, y frente a los jardines del doctor Fleming, ocupando el local que en su día fue de Iposa, una referencia en la zona. Aquí tienes toda la info sobre Superclàssic.

Platillos de Superclàssic. / Álex Froloff
Este local reivindica la cocina de barrio en el barrio más globalizado de Barcelona a base de platos sencillos en formato de ensaladas (de kale con quinoa con vinagreta de tomatillo), tapas (tostada de sardina ahumada con miel de trufa, sepietas salteadas con tirabeques y salsa de ajo negro) y platos-platos (hay varios arroces y pollo a l’ast a la menta). Así es Gats.

Plato del restaurante Gats. /
Producto gallego con técnicas actuales y aliños viajeros en el Raval, territorio inmigrante. Su cocina -Galicia contagiada por el mundo- tiene poca representación en Barcelona. Así es Arume.
Los espectros de Lluís Domènech i Montaner, Eusebi Arnau y Ramon Casas, tridente del modernismo y genios sobre cuyas espaldas se alza el Hotel España, sobrevuelan su restaurante, cuya dirección gastronómica recae en Martín Berasategui. Esta es la propuesta que se sirve en Fonda España.
Incrustada en cada mesa, imponiéndose, sintetizando, la parrilla de carbón. «Carbón vegetal ecológico», puntualiza Ignasi Elias, uno de los dueños del establecimiento. El espacio es agradabilísimo, madera, hierro y chimeneas para los malos humos. Aquí te contamos todos sobre Carlota Akaneya.

Ignasi Elías y Chiho Murata con cortes de carne de Ito Ranch, en Carlota Akaneya. / Ferran Nadeu
Las tortillas de este local de la calle del Tigre, 31, tienen un público leal. Y con razón porque están entre las mejores de la Barcelona atortillada y con una característica única, según el modo de proceder en Bilbao: llevan ‘txapela’. La pieza dorada y cremosa, el elemento extra y, encima, una finísima capa de huevo como una crepe. También le dan heavy a las cazuelas, hay un barman y se estrenan con los vinos naturales. Así es Bar El Pollo.

La famosa tortilla con ‘txapela’ del Bar El Pollo. / El Periódico
Una barra frente a las llamaradas que se alzan en un cubículo de muy pocos metros cuadrados donde se apuran ocho personas. No es el lugar más cómodo, pero sí el más ventilado, con los aires del mercado en la riñonada: si la gente va y hace cola es porque se come bien-bien. A diario, 160 personas que pueden elegir entre unos 60 platos de cocina de mercado. Así se come en El Quim de la Boqueria.

Quim Márquez con su hijo Yuri en el diminuto bar de la Boqueria. / Jordi Cotrina
El que fue restaurante favorito de Manuel Vázquez Montalbán, que en los últimos meses sirvió comida china, ha recuperado su espíritu original en manos del grupo de restauración Banco de Boquerones. Aquí te contamos qué platos icónicos de la carta han vuelto a Casa Leopoldo.

Dos operarios trabajan en la fachada de Casa Leopoldo. / El Periódico
Last Monkey: el úlNúria Gironès está al frente de uno de los restaurantes con más solera y prestigio de Barcelona. “Producto de alta gama”, dice ella, “alta cocina catalana, mediterránea, con influencias italianas, francesas”, remata. Así fue la visita de Pau Arenós a Ca l’Isidre.
La familia Domínguez lleva desde 1973 al frente de esta casa, con Borja como capitán y el deber de fortalecer lo que crearon su abuelo, su padre y sus tíos en el mercado de la Boqueria. Así se come en Kiosko Universal.

Los huevos con gambas al ajillo de Kiosko Universal. / MANU MITRU
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