Ahora que todo el mundo está que si ‘take away’, que si ‘delivery’, vamos a reivindicar al producto pionero de la comida para llevar: el pollo a l’ast. Con él empezó todo. A continuación, varios locales donde marean la perdiz, perdón, el pollastre, que da gusto. ¡De los mejores de Barcelona!

Medio pollo con ‘allioli’ y patatas de Rooster & Bubbles. / Elisenda Pons
Rooster & Bubbles
Marc Martínez sigue los pasos de su abuelo Joan Casas, que en 1962 comenzó la era moderna de los asadores de pollastres con conexión al gas ciudad, de manera que podría decirse que el pollo a l’ast de la nueva generación lo prepara en Rooster & Bubbles.

El pollo a l’ast de Los Caracoles. / Sandra Román
Los Caracoles
Desde hace casi dos siglos, este negocio de hermanos y primos, con la incorporación ya de la sexta generación, cuenta méritos como la apertura de la primera ‘rostisseria’ de pollo a l’ast de Barcelona. Así hemos comido en Los Caracoles.
Cresta Colorada
Se distingue del resto porque lo hacen al estilo mexicano: el pollo se marina con orégano macho, una especia muy popular en aquel país. Hacen pollo a la brasa en un horno de carbón y lo acompañan con tortillas elaboradas por ellos mismos, aguacate, friojoles, pico de gallo y salsa roja para que te hagas los tacos a tu aire. Es el llamado pollo ‘pa’ taquear’. Si eres más tradicional, puedes pedir el pollo a l’ast más convencional, con patatas asadas y salsa de chipotle ranch (chile chipotle, yogur y el condimento ‘ranch’). Puedes pedir medio pollo o uno entero. Aquí te contamos más sobre Cresta Colorada.
Els Pollos de Llull
Un veterano en la ciudad. ¿El secreto de su éxito? El pollo está adobado con una mezcla de especias, manzana troceada y rociado, mientras da vueltas, con vino blanco y aceite de oliva. Puedes elegir el pollo de un kilo, el pollo de la era (de un kilo y medio, criado en una granja de Lleida donde ha sido alimentado con grano y criado en libertad) y el pollo ecológico (de 2,5 kilos). Els Pollos de Llull está en Nàpols, 272, y Ramon Turró, 13.
Pollos Rikos
Ciertamente, la gastronomía peruana se ha hecho un hueco. Causa y ceviche, por ejemplo, son preparaciones que cualquier gurmet o ‘foodie’ que se precie conoce más que de sobras. Pero, ¿qué dirán sobre el pollo rustido a la peruana? Poco o nada, a no ser que hayan visitado Pollos Rikos, donde maceran las aves como en el país andino: con sal, ají, salsas asiáticas (por ser un plato chifa, es decir, del estilo de los chinos que emigraron a Perú) y bañado en salsa de ostras y judías fermentadas. Ah, también se pueden pedir otros platos peruanos. Pollos Rikos está en las calles de Roger de Llúria, 54, Sugranyes, 6, y Sant Joan de Malta, 119, y en las avenidas de Icària, 132, y Meridiana, 211, de Barcelona. También tienen locales en Cornellà (Bruc, 7), Santa Coloma (avenida de Santa Coloma, 1-5) y L’Hospitalet (Hierbabuena, 43).
Suscríbete para seguir leyendo
