Tuncalya, la emblemática empresa de origen eibarrés, productora y comercializadora de productos de escritorio bajo la marca El Casco, se ha declarado en quiebra y … el Juzgado de lo Mercantil número 1 de San Sebastián ha decretado su disolución. En su portafolio figura la mítica grapadora M5 que ha formado parte de exposiciones en museos de arte y diseño, figura en el catálogo del MoMa de Nueva York y ha conquistado las mesas de dignatarios de la talla de Vladimir Putin o Andrés Pastrana.
Un producto icónico que por el momento dejará de producirse en sus instalaciones de Elgeta, su actual sede, a donde se trasladó desde Eibar, localidad que le vio nacer en 1920 bajo la sociedad Olave Solozabal, por iniciativa de Juan Olave Bilbao y Juan Solozabal Mendive, exempleados del fabricante de bicicletas Orbea.
En el edicto del pasado 22 de diciembre, al que ha tenido acceso este periódico, la letrada Adriana De La Fuente Rodríguez, decreta la disolución de la empresa concursada y el cese de los administradores sociales, que son sustituidos por la administración concursal.
En el edicto también figura que existe una propuesta vinculante de adquisición de la unidad productiva. Según ha podido saber este periódico se trata de Soluciones Técnicas Shizukani, con sede en Mallabia, que se dedica a tratamientos superficiales, y que pretende hacerse con la unidad productiva de Tuncalya destinada a esta actividad, que es menos conocida.
Tuncalya contaba en estos momentos con una veintena de trabajadores, aunque sus productos se exportaban a más de cuarenta países en sus años de esplendor. No obstante, tal y como ha ocurrido con otras empresas, la feroz competencia internacional y los productos de bajo coste, especialmente los de origen asiático, han ido reduciendo en los últimos años el negocio de la firma centenaria hasta el punto de abocarle a la quiebra.
Ya en 2014 se declaró en concurso de acreedores, un momento delicado que salvó con la llegada de un inversor turco, Bayrak Vedak, que ha sido su administrador y propietario desde entonces. Pero sus productos de alta gama no han podido competir con los de bajo coste, lo que se ha convertido en un lastre para la compañía.
La empresa inició su andadura en 1920 fabricando revólveres y otras armas bajo marcas como El Casco, Duque y Tejón. Pero en la década de los 30 dio un giro estratégico y comenzó a producir material de oficina como grapadoras, afilalápices, pesacartas y numeradores automáticos que destacaron rápidamente por su calidad y acabaron equipando numerosas oficinas. Al estallar la Guerra Civil vivió su peor crisis, ya que la legión Cóndor alemana bombardeó sus instalaciones y la redujo a escombros.
Tras la contienda, los pioneros reconstruyeron las instalaciones y se centraron en el material de oficina. En las siguientes décadas se consolidó como un marca de prestigio internacional. Pero la presión de los precios y la reducción de la demanda han acabado llevando a la empresa a su liquidación.
