Miguel Moreno Dapena ha recuperado la libertad. El marino y periodista canario de 34 años, que fue detenido en aguas cercanas a Venezuela en junio del año pasado, está ya en vuelo hacia Madrid tras pasar por la Embajada de España en Caracas. Es uno de los prisioneros liberados este jueves por el Gobierno venezolano, ahora encabezado por Delcy Rodríguez. De momento, han sido cinco los presos españoles ya excarcelados. “Estoy en una nube”, exclama por teléfono la madre de Miguel, María Jesús, desde Las Palmas de Gran Canaria, donde ahora espera el regreso de su hijo.
El mismo Moreno se comunicó con su madre al mediodía de este jueves (hora local española) y le confirmó que ya estaba libre y en la legación española en la capital venezolana, según ha contado ella a EL PAÍS. “Ha sido una llamada muy corta, era desde el teléfono de la embajada y los demás también tenían que usarlo para comunicárselo a sus familias; me dijo que estaba bien, que estaba libre y que le estaban preparando comida allí”. Junto a él también han sido liberados los vascos Andrés Martínez y José María Basoa, así como el valenciano Ernesto Gorbe y la hispanovenezolana Rocío San Miguel, según ha confirmado el Ministerio de Asuntos Exteriores. “Ahora mismo estamos como que todavía no nos creemos que esta pesadilla haya acabado; lo único que esperamos es tenerlo en casa”, dice la madre de Moreno.

Moreno ya se enfilaba a cumplir siete meses detenido en Venezuela, en la cárcel Rodeo I, en el estado de Miranda. Según su madre, en ese lapso solo pudo hablar con él tres veces: en julio, en octubre y la última vez, el 22 de diciembre pasado, dos días antes de la Navidad, cuando pudo hacerle una llamada de 10 minutos.
El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, también canario, ha conversado con María Jesús por teléfono y ha celebrado la liberación de Moreno, según ha publicado él en su cuenta de X. “Una mujer encantadora que respira con alivio después de meses de incertidumbre”, ha escrito tras la conversación. Añadió que ella le contó que ya tiene su billete para recibir a su hijo en Madrid.
En junio de 2025, Miguel Moreno iba a bordo del buque N35 junto a otros ocho tripulantes en una búsqueda bajo el mar de restos de barcos naufragados en la II Guerra Mundial. Sin embargo, esa embarcación entró en la mira de la armada venezolana, que lo consideró sospechoso y determinó que “el barco presentaba un patrón consistente con labores de estudio de investigación científica y de exploración marina y submarina”, según detalló después un comandante de ese cuerpo en un reporte oficial.
La armada venezolana intervino entonces la embarcación en la que viajaba Moreno y tomó el control. El barco fue trasladado para inspección en el puerto de Guamache, al que llegó el 15 de junio. Durante esos días, Moreno continuó en comunicación con su familia y no reportó ninguna hostilidad de parte de los oficiales hasta que el 19 de junio dejó de comunicarse. El ministro de Defensa venezolano, Vladímir Padrino, explicó en ese momento públicamente que la detención se había producido “en un agua que es incontrovertiblemente venezolana”, que el buque era “muy sospechoso” y que pese a que no era militar, contaba supuestamente con nomenclatura militar.
En el mes de julio siguiente, EL PAÍS publicó la detención de Moreno y dos días después la familia recibió la llamada directa de él en la que reportaba que estaba bien, bajo custodia venezolana. Hasta este jueves.
Miguel Moreno se dedica a navegar en busca de pecios desde 2023 en el buque en el que fue detenido. Antes de eso, era redactor del diario canario La Provincia y antes había pasado por el diario económico Expansión y el deportivo Sport.
